Modulo4_KHEIRON_ES
06 Tip práctico: Incluye en tu plan personal de desarrollo como mentor algunos objetivos propios. Por ejemplo: “Mejorar mi escucha activa”, “Aprender a usar dinámicas online con mi mentorizado” o “Lograr que mi mentorizado se abra sobre X tema”. Usa la autoevaluación para verificar si avanzas en esos objetivos. Recuerda que ser mentor es también un viaje de aprendizaje para ti; al final, tanto mentor como mentorizado deben crecer con la experiencia. Si abrazas la autoevaluación con sinceridad, estarás asegurando una mentoría de mayor calidad para tu mentorizado y un enriquecimiento personal para ti como voluntario. Sesiones de co-evaluación o intervisión entre mentores: Algunas organizaciones de mentoría organizan reuniones periódicas de mentores (sin mentorizados) para compartir experiencias y dilemas. En estos espacios, un mentor puede exponer una situación que le genera dudas (p. ej., “Mi mentorizado a veces no responde mensajes, ¿cómo manejarlo?”) y recibir retroalimentación de colegas. Esta dinámica funciona como espejo: otros mentores pueden señalarte cosas que quizá no ves desde dentro, o brindar sugerencias basadas en lo que a ellos les resultó. Aunque no es una “autoevaluación” individual per se, facilita la autorreflexión porque confrontas tu propia práctica con la de otros y adoptas nuevas perspectivas. Si en tu programa existe esta red de apoyo, ¡aprovéchala! Además de aprender, te hará sentir acompañado en el rol. Feedback del mentorizado como autoevaluación indirecta: Más adelante hablaremos de recoger feedback del mentorizado de forma estructurada. Pues bien, esa información es oro para la autoevaluación del mentor. Si el mentorizado expresa (en una encuesta o conversación) que se ha sentido poco escuchado, o que le gustaría más orientación en cierto tema, el mentor debe tomar nota y reflexionar: ¿qué puedo ajustar para satisfacer esa necesidad? En cambio, si el mentorizado agradece que el mentor le comparta contactos profesionales, el mentor reconoce esa acción como un acierto a seguir potenciando. Escuchar la voz del mentorizado es parte esencial de autoevaluarse: un mentor abierto siempre preguntará “¿Cómo puedo ser un mejor mentor para ti?” y usará esa respuesta como guía. En la práctica, la autoevaluación debería ser un proceso continuo durante la mentoría, no algo que se hace solo al final. Una buena estrategia es realizar auto-chequeos periódicos: por ejemplo, cada mes o cada cierto número de sesiones, dedicar unos minutos a completar un mini-cuestionario o revisar tu checklist. Algunos programas ofrecen plataformas online donde el mentor responde preguntas breves tras cada encuentro, facilitando esta rutina. Lo importante es la constancia y la honestidad con uno mismo. Un aspecto valioso de la autoevaluación es que permite medir el propio progreso del mentor a lo largo del tiempo. Si tomas la misma escala al inicio y al final de tu participación como mentor, podrás ver cuánto has crecido. Por ejemplo, tal vez inicialmente evaluabas tu habilidad para “gestionar situaciones difíciles” con un 2/5, y tras un año de mentoría la valoras en 4/5 gracias a la experiencia adquirida y las formaciones recibidas. Esto no solo te motiva (¡tú también aprendes y mejoras con la mentoría!), sino que asegura que los coordinadores del programa puedan identificar necesidades: por ejemplo, si muchos mentores reportan baja confianza en “establecer límites”, se puede organizar una capacitación específica en ese tema. J u e g o : “ R e f l e j o m e n t o r ” H a z c l i c a q u i p a r a j u g a r
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