Modulo4_KHEIRON_ES

05 A continuación, describimos varias herramientas prácticas que un mentor (o el programa de mentoría) puede emplear para facilitar la autoevaluación: Cuestionarios de autoevaluación del mentor: Consisten en formularios con preguntas sobre distintos aspectos del desempeño del mentor. Suelen abarcar áreas como la comunicación, la construcción de confianza, la fijación de objetivos, la resolución de problemas, etc. Esta herramienta guía al mentor para reflexionar sobre su capacidad, conocimientos y competencias en la mentoría, ayudándole a identificar sus puntos débiles y fuertes y a planificar mejoras. Por ejemplo, el cuestionario puede pedirte que te califiques de 1 a 5 en afirmaciones como “Escucho activamente al mentorizado sin interrumpir” o “Soy capaz de dar feedback constructivo”. Al responder honestamente, obtendrás un perfil de tus fortalezas (quizás eres muy bueno estableciendo confianza) y áreas de mejora (tal vez debas trabajar en ser más consistente con la frecuencia de reuniones). Escalas de competencia o checklists: Similares a los cuestionarios, pero a veces presentados como listas de verificación. El mentor marca ítems que realiza habitualmente. Por ejemplo: “ ☐ Discuto expectativas claras con mi mentorizado”, “ ☐ Ayudo a mi mentorizado a fijar metas SMART”, “ ☐ Reviso periódicamente el progreso”, “ ☐ Pido feedback a mi mentorizado sobre cómo lo estoy ayudando”, etc. Al marcar estas casillas, uno visualiza rápidamente qué prácticas recomendadas está implementando y cuáles podría incorporar. Algunos programas proporcionan escalas más elaboradas: por ejemplo, la Mentoring Competency Assessment es un cuestionario validado (original de 26 ítems, con versión abreviada de 17) que evalúa competencias del mentor en áreas como comunicación efectiva, alineación de expectativas, fomento de la independencia del mentorizado, etc. Herramientas así, traducidas al español y adaptadas (como el estudio citado que validó una versión abreviada en español), pueden ser muy útiles para autoevaluarse de manera estructurada. En nuestro contexto, posiblemente usemos una versión simplificada adaptada a mentoría social. Diario de reflexión o bitácora del mentor: Consiste en llevar un diario breve tras cada sesión o cada cierto tiempo, donde el mentor anota sus impresiones: ¿Qué fue bien en la sesión? ¿Qué desafíos hubo? ¿Cómo me sentí yo como mentor? ¿Qué aprendí y qué podría hacer diferente? Esta herramienta cualitativa fomenta la reflexión continua. Al releer el diario con el tiempo, el mentor puede detectar patrones (por ejemplo: “Noto que cuando improviso las reuniones me siento menos satisfecho; debería planificarlas mejor” o “Cada vez que uso más preguntas abiertas, el mentorizado se anima más a hablar”). El diario permite aprender de la experiencia de forma deliberada, convirtiendo cada mentoría en una oportunidad de desarrollo personal para el mentor también. Evaluación del impacto y sostenibi l idad de la mentoría

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