Modulo4_KHEIRON_ES
Preguntas de auto-reflexión para el mentorizado: Otra forma de obtener feedback valioso es inducir la reflexión del joven sobre sí mismo. Por ejemplo, pedirle que complete un pequeño cuestionario reflexivo: “¿Qué aprendí en este último mes gracias a mi mentor?”, “¿Hay algo que me gustaría pedirle a mi mentor que aún no le he pedido?”, “¿Cómo me siento respecto a mis metas ahora vs antes?”. Las respuestas a estas preguntas te dan pistas sobre el impacto subjetivo que percibe y también sobre necesidades no expresadas. Puedes revisar estas reflexiones junto con él/ella y ofrecer tus impresiones, creando un diálogo enriquecedor. Implicar a terceros (si procede): En programas donde hay un coordinador o tutor (por ejemplo, en mentoría académica puede haber un profesor referente), se puede involucrar a esa figura para recopilar feedback adicional. Por ejemplo, a mitad del programa el coordinador podría entrevistar brevemente al mentorizado sin el mentor presente, para indagar cómo va todo. Algunos mentorizados se sinceran más con un tercero neutral. Luego, sin violar confidencialidad, el coordinador podría transmitir al mentor puntos generales de mejora. Esto añade una capa extra de evaluación cualitativa. Igualmente, si los padres o familiares del mentorizado están involucrados, su observación externa del cambio en el joven también cuenta como feedback (ej: “Mi hijo ahora está más motivado con la escuela desde que tiene mentor” es un gran indicador). Conversaciones de revisión periódica (feedback 1:1): Además de encuestas formales, es muy sano que el mentor dedique una sesión (o parte de algunas sesiones) a hablar abiertamente sobre cómo va la mentoría. Puede ser algo semiestructurado, por ejemplo cada cierto tiempo preguntar: “Llevamos 3 meses de mentoría, ¿cómo te sientes hasta ahora? ¿Te está sirviendo? ¿Hay algo que quisieras cambiar o agregar en nuestras sesiones?”. Estas conversaciones fomentan una cultura de feedback continuo y demuestran al mentorizado que su opinión importa. Deben ser bidireccionales: animar al mentorizado a dar feedback sincero, asegurándole que puede expresarse sin consecuencias negativas. A veces, especialmente con jóvenes, al principio les cuesta decir algo crítico por miedo; por eso el mentor debe crear un clima de confianza para esta retroalimentación (“De verdad me ayudas si me cuentas qué no te gusta o qué te aburre, así podré mejorar como mentor”). Igualmente, es momento de que el mentor dé feedback al mentorizado de manera constructiva: por ejemplo reconocer sus logros (“He notado que estás siendo más constante estudiando, ¡felicidades!”) y mencionar áreas a trabajar (“Quizá podrías ser más comunicativo cuando no podamos reunirnos, para reprogramar sin problemas”). Este intercambio abierto, si se hace periódicamente, evita que se acumulen malentendidos y permite ajustar expectativas y estrategias sobre la marcha 09 Evaluación del impacto y sostenibi l idad de la mentoría
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