Modulo4_KHEIRON_ES
Indicadores de comportamiento del mentorizado: Podemos observar ciertos comportamientos del mentorizado que en sí mismos son feedback implícito. Por ejemplo: ¿el mentorizado mantiene la comunicación entre sesiones? (si espontáneamente te envía mensajes con logros o dudas, es señal de compromiso). ¿Acude puntualmente a las reuniones o a veces las cancela sin mucha explicación? (si ocurre esto último, podría indicar desmotivación o algún problema). ¿Está tomando iniciativa –por ejemplo, proponiendo actividades o trayendo temas a conversar–? (eso reflejaría que le interesa la mentoría). Estos aspectos, aunque no vengan en un formulario, te dan feedback en tiempo real sobre cómo va la relación. Un alto involucramiento del mentorizado, su proactividad y apertura son la mejor retroalimentación posible: significan que la mentoría le está enganchando. En cambio, señales de desconexión (apatía, ausencias) deben disparar preguntas por tu parte: “Noto que has estado distante, ¿hay algo que te preocupe de nuestras sesiones?”. Evaluaciones antes-después (pre-post): Si el programa tiene objetivos definidos (ej: mejorar ciertas habilidades), puede implementarse una evaluación al inicio y otra al final para medir el progreso del mentorizado en esas áreas. Por ejemplo, se puede usar una escala de bienestar o de habilidades al arrancar la mentoría y repetirla al concluir, comparando los resultados. De forma similar, podríamos tener un cuestionario de autopercepción donde el mentorizado califique en inicio y cierre cosas como “Tengo claros mis objetivos a futuro”, “Cuento con alguien que me apoya”, “Me siento capaz de enfrentar desafíos”, etc. La mejora en dichas calificaciones sería evidencia objetiva de impacto. Esto también es feedback: indica en qué dimensiones el mentorizado siente mayor cambio y en cuáles no tanto, lo que retroalimenta la pertinencia de las acciones hechas. 10 Resumiendo : para conocer el pulso de la mentoría desde la perspectiva del mentorizado, debemos habilitar canales formales e informales de feedback. Fomentar una cultura de feedback continuo es beneficioso para ambos. De hecho, se ha observado que los programas más exitosos son aquellos donde hay feedback bidireccional frecuente entre mentorizado y mentor y donde se programan revisiones periódicas para discutir cómo van las cosas y ajustar estrategias. Como mentores, no tengamos miedo de preguntar “¿cómo lo estoy haciendo?”. Modelamos así la humildad y la mejora continua, y el mentorizado aprende también a aceptar y dar feedback, una habilidad valiosa en cualquier contexto. Por último, toda la información recabada (registros de progreso y feedback) debe aprovecharse activamente: no es llenar papeles por cumplir. Sirve para reflexionar, para conversar con el mentorizado sobre mejoras, para informar a los coordinadores y para, al final, evaluar globalmente el impacto. En el siguiente bloque veremos cómo esa información también juega un papel en la sostenibilidad del programa y la mejora general. J u e g o : “ E s c u c h a a c t i v a 2 . 0 ” H a z c l i c a q u i p a r a j u g a r
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