Modulo4_KHEIRON_ES

Una vez iniciada la relación, la constancia es clave: proponer un ritmo fijo de encuentros (ej. todos los martes) ayuda a incorporar la mentoría en la rutina de ambos. Si surgen inconvenientes (vacaciones, exámenes) que obliguen a pausar, retomar lo antes posible para no enfriar la conexión. En caso de que la motivación decaiga, es normal tener altibajos; aquí el mentor debe ser proactivo en recalibrar actividades, recordar el propósito inicial y quizás apoyarse en coordinadores para reenganchar al mentorizado. Celebrar pequeños logros a lo largo del camino también infunde energía para continuar. Cierre responsabley transicióna lapost- mentoría Mantener el vínculo no siempre significa que la pareja mentor-mentorizado seguirá formalmente más allá de lo estipulado. Habrá un punto de cierre formal (cuando se alcanza el plazo o los objetivos principales). Es importante manejar ese cierre de forma responsable para que la relación termine en buenos términos y con sensación de logro. Algunas buenas prácticas: Planificar la última etapa: Con anticipación (ej.: un mes antes de la fecha final prevista), discutir juntos cómo cerrar: quizás preparar una actividad de clausura, un repaso de todo lo logrado, escribir cada uno una carta de agradecimiento/reflexión. Dejar el terreno listo para la despedida evita finales abruptos. Evaluación final conjunta: Realizar una evaluación final donde mentor y mentorizado repasen el progreso (usando las herramientas de seguimiento que hablamos) y pongan en valor el camino recorrido. Esto da sentido de cierre positivo. Por ejemplo: “Cuando empezamos estabas en X punto, ahora mira todo lo que has avanzado...”. También es momento de recoger testimonios: pedir al mentorizado que exprese qué significó para él tener un mentor, y el mentor puede compartir qué aprendió del mentorizado. Estas conclusiones sirven al programa (impacto cualitativo) y emocionalmente ayudan a ambos a asimilar la finalización. Explorar vías de contacto futuro apropiadas: Aquí se define qué ocurrirá tras el cierre formal. Algunas parejas deciden continuar en contacto informal, aunque sea con menor frecuencia. Otras quizás no mantengan contacto cercano, pero pueden acordar “puertas abiertas” (ej.: “si alguna vez necesitas un consejo, puedes escribirme”). Y otras preferirán finalizar completamente para que el mentorizado siga adelante por sí solo. No hay una regla fija; lo importante es ser claros y realistas. Si se opta por mantener contacto, aclarar en qué modalidad (¿mensajes ocasionales? ¿visitarse en fechas especiales?). Muchos programas permiten contacto post-mentoría pero ya no bajo supervisión; en tal caso, depende de la ética y voluntad de los involucrados. Si la relación fue buena, es natural que exista cariño y ambos quieran saber el uno del otro con el tiempo. Lo esencial es no prometer más de lo que se puede cumplir – es mejor decir “quizá podamos tomar un café de vez en cuando” que prometer encuentros semanales y luego fallar. Fomentar redes de ex-mentorizados: Una estrategia de sostenimiento es no dejar “sueltos” a los mentorizados tras graduarse del programa. Algunas iniciativas crean grupos de egresados (mentorizados que completaron la mentoría) para que sigan teniendo un entorno de apoyo entre ellos e incluso con mentores voluntarios en actividades puntuales. Como mentor saliente, puedes alentar a tu mentorizado a unirse a esas redes o actividades de seguimiento (ej.: talleres para ex-mentorizados, eventos de networking juvenil, etc.). Así, aunque ya no tenga un mentor individual, sigue habiendo un andamiaje de soporte alrededor del joven mientras transiciona a la siguiente etapa. 16

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