Modulo1_KHEIRON_ES

09 Marcar objetivos ygestionar expectativas en lamentoría Para que una relación de mentoría sea efectiva, es fundamental definir desde el inicio cuáles son las metas que se quieren lograr y establecer expectativas claras por ambas partes. Mentor y mentorizado deben “alinearse” en cuanto al propósito de sus encuentros, el tipo de ayuda que se brindará y los límites de la relación. Esto evita malentendidos y orienta el proceso, haciendo posible medir progresos con el tiempo. A continuación, presentamos algunas pautas clave para marcar objetivos y gestionar expectativas: Definir metas realistas y alcanzables: Al inicio de la mentoría, mentor y mentorizado deberían dialogar sobre qué espera lograr el mentorado con este apoyo. ¿Mejorar sus calificaciones? ¿Orientación vocacional? ¿Potenciar sus habilidades sociales? Una vez identificadas las necesidades, juntos pueden establecer objetivos concretos. Es recomendable que las metas sigan criterios tipo SMART (específicas, medibles, alcanzables, relevantes y con límite de tiempo). Por ejemplo: “mejorar en 1 punto la nota de matemáticas este semestre” o “acudir a 3 eventos de networking antes de fin de año”. Fijar metas claras sirve de guía durante las sesiones y permite evaluar el progreso. Clarificar roles y expectativas mutuas: Desde el principio, conviene discutir qué espera cada uno de la relación. El mentor puede explicar qué tipo de apoyo ofrecerá (e.j., “Te puedo orientar en métodos de estudio y presentarte a personas, pero no podré resolver tus tareas por ti”) y el tiempo que tiene disponible. Por su parte, el mentorizado debe expresar sus expectativas (e.j., “Quisiera ayuda para planificar mi futuro académico”). Es crucial acordar límites adecuados: hasta dónde llega la ayuda del mentor y qué responsabilidades mantiene el mentorizado. Esta transparencia genera confianza y evita frustraciones. Por ejemplo, acordar la frecuencia de reuniones, la confidencialidad de lo conversado, y que ambas partes se comprometen a puntualidad y honestidad. Enfocarse en el proceso, no solo en resultados: Un error común es crear expectativas rígidas de éxito (por ejemplo, “mi mentor logrará que entre a la universidad sí o sí”). Es importante entender que la mentoría proporciona guía y apoyo, pero el esfuerzo y las decisiones las toma el mentorizado. En vez de prometer resultados garantizados, es mejor centrarse en progresos graduales: cada pequeña mejora cuenta (por ejemplo, “entregar más tareas a tiempo”, “asistir regularmente a clase” puede ser un logro intermedio hacia la meta final de graduarse). Celebrar estos hitos menores ayuda a mantener la motivación sin generar expectativas irreales. Introducción a la Mentoría Social Intergeneracional

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